Vistas de página en total

21 de octubre de 2007

UNA VERDADERA HISTORIA. RAMONÉ...

VALORES DE PROVINCIA.
RAMÓN EDUARDO GÓMEZ SIERRA. Es preciso penetrar al predio de la gratitud humana, para hacer un reconocimiento a quien en vida respondió al nombre de Don RAMÓN EDUARDO GÓMEZ SIERRA, quien a sus sesenta y un años cumplidos emprendió su viaje a la eternidad, cargado de merecimientos dejando a su paso por este mundo un recuerdo grato entre sus amigos y coterráneos. El domingo de ramos 22 de marzo del año que corre (1959), a las siete de la noche y después de recibir todos los auxilios espirituales y las plegarias encomendatorias de su noble alma, en medio de la consternación de sus familiares y amigos, cerró los ojos para siempre este noble amigo, enlutando la sociedad santarriteña que vio en él, uno de los más dignos bienhechores. Don Ramón Eduardo Gómez, o don RAMONÉ, nombre cariñoso que siempre le dimos los que tuvimos el placer de conocerlo y ser su amigo, vino al mundo en la hidalga ciudad de Jericó, el día 15 de enero de 1988, del hogar patriarcal formado por los muy ilustres don RUPERTO GÓMEZ Y DOÑA ARNOLDA SIERRA. Desde su temprana edad inició su lucha por la vida, recorriendo todos los campos de la actividad humana, el comercio, la agricultura, y la ganadería, fueron sus actividades favoritas. Se casó en primeras nupcias con la distinguida matrona doña ARNOLDA SIERRA LOAIZA y en cuyo matrimonio procrearon cuatro hijos: RAMÓN JOSÉ, hombre de lucha y de trabajo campesino, MARGARITA esposa del caballero don OSCAR GARCÍA, y matrona de aquiladas virtudes, en el campo social cristiano, FABIO, joven estudioso, inteligente, cuyos atributos sociales, lo hacen merecedor a un ambiente de avanzada en el campo social, y ANTONIO JESÚS, que falleció cuando vestía ya el hábito sagrado en el convento carmelitano de Palmira (valle). En segundas nupcias contrajo el amigo Ramoné matrimonio con doña MARGARITA CORREA, preciosa dama, orgullo y prez de la sociedad femenina de Santa Rita y en cuyo corazón noble y leal, arde permanentemente la luz de la caridad cristiana, de la virtud y de la cultura femenina. De este último matrimonio se procrearon nueve hijos, entre los cuales se destacan las simpáticas damas: LOLITA, PAULINA, LUZ HELENA, LETICIA, CECILIA, AMPARO, y los caballeros GILDARDO, LUIS CARLOS Y MANUÉL, pertenecientes a un tronco de familia, noble y leal, que ha poblado aquella tierra de Santa Rita y que ocupan un puesto preeminente en la sociedad. De las cuatro damas de que e hablado, hijas de los esposos Gómez-correa, se conjugan los más nobles tributos de belleza, caridad cristiana, virtud y señorío. Este es el saldo de la descendencia que aportó a la sociedad el noble amigo Ramoné, en cuyos dos hogares formados, cristianamente, no se inspiró otra cosa que la paz, la confraternidad y el amor al prójimo, lugares estos en donde el muro que los ha guardado pende siempre una imagen del sagrado corazón de Jesús y un crucifijo que oyen noche por noche las plegarias elevadas al cielo y entrelazadas en el santo rosario. Dichosa el alma que vive y muere para el mundo como la de don Ramoné Gómez, porque ella pasó por este valle de lagrimas como el pobrecito de Asís, haciendo el bien a manos llenas y conculcando entre sus hijos la caridad cristiana y el amor al prójimo. En lo social fue el amigo Ramoné, un verdadero paladín de la democracia y un fiel exponente de sus ideas cristianas, en las obras de progreso fue un luchador incansable, lo pudimos ver cargando sobre sus hombros piedra y madera, para la construcción del templo parroquial, lo vimos también desposeído de sus atuendos de caballero social erguirse como un peón raso abriendo las brechas al filo de su machete para que por allí pasara la red telegráfica, único medio de comunicación rápida del corregimiento hacia los centros comerciales, daba gusto verlo de barra y pala en la mano abriendo la brecha para la conducción de la tubería que conduce el agua para la planta de fluido eléctrico, y en el aeródromo local convertido en un peón del progreso, prestó ayuda material necesaria para acondicionar aquel terreno en el aterrizaje y decolaje de los pájaros metálicos, único vehículo rápido que une el corregimiento con las distintas capitales del país. Esto quiere decir que el amigo Ramoné siempre estuvo dispuesto a luchar por el progreso material del pueblo de Santa Rita, al cual se vinculó desde su temprana edad. Fue además de lo anterior apóstol verdadero de la caridad cristiana, en el lecho de enfermo, en la casa de la viuda desamparada y en la choza humilde, la persona del amigo Ramoné se vio erguirse con perfiles de tristeza, para consolar al triste, procurar aliviar al enfermo y de su mano derecha, sin darse cuenta la izquierda, sacaba el óbolo para colocarlo en la mano del necesitado, a fin de que este pudiera remediar en algo su situación angustiosa. Lo que aquí se expresa es un homenaje a quien supo durante su preciosa vida, cumplir con la ley divina. Para su noble alma van pues nuestras oraciones a Dios a fin de que ella goce del bienestar de los justos y para sus familiares el bálsamo de la resignación cristiana que conforte aquellos afligidos corazones por la ausencia de tan grata compañía. Este artículo fue publicado en un periódico por: JOSÉ MARÍA CORREA BELLO, ABRIL DE 1959. Digitó del original y realizó algunas correcciones, Juan Carlos Moreno Gómez. Colaboración de Paulina Gómez Correa. Nota: Un nieto de Ramón Eduardo Gómez, nació en Mayo del año 1959…Esta historia continuará…ya se porqué , le decían Ramoné, en Santa Rita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escrbe tus comentarios o sugerencias.